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   Chapter 22 No.22

Mi Teniente, ?No Quiero Golpear A Mi Pueblo! By JulioMEspinosaJ Characters: 7908

Updated: 2018-03-13 12:01


La confesión de Fernando fue un soplo de aire fresco para el atormentado ego de Ernesto. En su mente, él soltó un sonoro: ?Ufff! Que retumbo en cada rincón de su cerebro. Arrojó la pala al suelo. ?Un momento! A?adió sorprendido, ?usted sabe que yo me encontraba con Penélope todos los días en el bosque adrede?

Ella siempre hablaba del apuesto policía con el que se encontraba en la curva del bosque, a?adió aliviado Fernando al ver que el cabo había soltado la pala.

-?Cuando supo que yo era policía?

-Bueno, usted siempre trota vistiendo una camisa con el emblema del escuadrón antimotines.

-?Qué hace una actriz metida en esto? – Preguntó cruzándose de brazos.

-Hay muchos artistas en el medio de esta revolución, Federico, por ejemplo es un pintor con estudios en las principales universidades del atlántico norte – Contestó Fernando, y a?adió: Según Penélope, los artistas son librepensadores que valoran la libertad y siempre lucharán en contra de cualquier forma de represión.

-Usted debería decirle que esto es muy peligroso… las mujeres no deben estar metidas en esto.

-Sí, claro, para usted las mujeres están solo para… - Se interrumpió a si mismo Fernando, temiendo una reacción violenta del cabo ante el final de su frase.

-Si me va a decir que yo creo que las mujeres están solo para el sexo… pues tal vez tenga razón, para mí las mujeres están en este planeta para ser amadas. – Suspiró, y luego a?adió: Que yo me equivoque en la forma de amarlas, lo acepto, el amor hacia las mujeres debe ser algo más allá de lo físico. Pero ellas están aquí para ser amadas y nada más, cada hombre tiene una forma particular de amar y honrar a las mujeres, y el sexo es la mía. Eso lo aprendí tanto de mi padre como de mi abuelo. Concluyó. El haber encontrado un punto en el que su abuelo y su padre confluían, lo hiso sentirse tranquilo, una sonrisa adorno su rostro. Tal vez, después de todo, ambos no sean tan diferentes, pensó.

XXII

A medida que se adentran en el intrincado laberinto que forman las cloacas de la ciudad capital de Turquesia, la luz los va abandonando lentamente, un frio casi ártico recorre las 33 vertebras de cada uno de los revolucionarios. Ojos espectrales parecen seguirlos con inusitado interés desde cada rincón maloliente, los gases inmundos producto de la descomposición de comida, metería fecal y demás, forman nubes verdes que se mueven entre ellos como demonios en busca de almas nuevas y frescas. Telara?as tejidas con meticulosa atención se interponen en su camino. Y son tan difíciles de romper que, a veces a Ernesto, le toca quebrarlas con un machete oxidado que le dio a rega?adientes alias Rambo, antes de salir a la misión.

-Yo no creo que debamos ir con él – Dijo Rambo con suspicacia en la casa cural cuando Penélope les explicaba a todos el mapa que ella logro robarle a uno de los hijos de Zuluaga.

-?Lo necesitamos! Así que cállate, Rambo. – Declaró con autoridad Penélope a su vez que golpeaba con su mano empu?ada el mapa.

Ernesto sonrió orgulloso tras el espaldarazo de su actriz y corredora favorita.

-Me costó mucho trabajo conseguir este mapa, así que no quiero que ninguna de sus ni?erías de machos me da?en el plan que con tanto trabajo he fraguado. – Continuó la bella mujer exponiendo su plan – Iván, el hijo de Zuluaga, me dijo que su padre, a veces usa esta ruta para salir del palacio cuando no quiere ser visto por nadie. El cura de la iglesia lo ayuda a salir de esta casa disfrazado de sacerdote, o en algunas ocasiones de monja, a través de aquella puerta – Se?ala la puerta de la casa cural.

-?Claro! – Musitó entre dientes Rambo – "Le costó mucho trabajo" ?Tal vez una noche de rumba con el hijo del presidente!

-?Dijo algo Gustavo? – Preguntó Penélope.

-?Nada, nada! Continúe, ?Sí!....

-Está bien – Continuó Penélope - en los primeros 2 o 3 kilómetros nos encontraremos con el agua y la porquería casi hasta las rodillas, pero despué

s de eso llegaremos a una bifurcación en el camino, una "Y", y allí deberemos tomar hacia la derecha…

-Pero, ?Qué vamos a hacer cuando llegamos allá? – Preguntó Ernesto.

-Haremos renunciar a Zuluaga – Dijeron casi al unísono Federico y Fernando.

-Eso no va a ser fácil – Contestó el cabo.

-Pues, lo obligaremos a las malas – Exclamó Gustavo, alias Rambo, al mismo tiempo que levantaba de la silla en la cual estaba sentado, sus casi 2 metros de altura y sus 150 kilos de carne y musculo que componen su enorme cuerpo.

-?Está hablando! ?Está hablando! – Entró gritando al cuarto en el que se desarrollaba la reunión, una joven delgada y de cabellos lacio. - ?Zuluaga está hablando!

Todos dejaron la reunión y fueron detrás de la chica para ver a alocución del se?or presidente de la república.

-Ciudadanas y ciudadanos de bien de Turquesia, les habla su presidente… - Exclamó Zuluaga a través de la Tele – Estamos viviendo momentos históricos en nuestra querida tierra – Giró su cabeza hacia uno de los telepronter, que se encuentra a su derecha. – Y cada uno de nosotros, incluyéndome a mí, debemos elegir de qué lado de la historia queremos estar. Del lado correcto, o del lado incorrecto – Giró su cabeza hacia el otro telepronter que se encuentra a su izquierda – Estos eventos han colocado a muchos ciudadanos, incluyendo a muchos policías y militares, del lado incorrecto, pues, ellos se han amotinado en contra de… ?No de mí! ?O de mi partido! Ellos se han amotinado en contra de la democracia, la libertad y el orden, por esta razón me veo en la necesidad de cerrar el congreso y decretar la ley marcial en todo el territorio de Turquesia. El uso de la fuerza está autorizado, y toda reunión que se realice en las calles de más de tres personas, deberá ser terminada a como dé lugar por la policía, esto quiere decir, a las buenas o las malas… - Traga saliva y suspira – Me duele mucho tener que tomar estas medidas, pero lo hago obligado por los deberes que conllevan mi puesto como primer mandatario, porque debo proteger la democracia que un reducido grupo de vándalos, militares y civiles, han amenazado. Estos malos ciudadanos no quieren entender que las leyes se deben obedecer, nos gusten o no. Queridos ciudadanos, a veces las leyes son impopulares, lo sé, yo mismo me opuse a algunas en mi época de estudiante, pues está en nuestra naturaleza oponernos al control, pero créanme, todos los gobiernos, incluyendo el mío, trabajamos siempre pensando en la seguridad de los ciudadanos, y esta ley busca eso, nuestra seguridad… y tranquilidad. En este orden de ideas he decidido que esta ley será implementada en Turquesia a como dé lugar a más tardar en 24 horas. Ya he dado instrucciones rigurosas, y de obligatorio cumplimiento, a mi gabinete para que esto se lleve a cabo. – Volvió a suspirar - No es cierto, repito: ?No es cierto! Que Montwell se quiera apoderar del ADN, y obligarlos a pagar un impuesto por el solo hecho de estar vivos, como algunos malintencionados han dicho. Lo que Montwell busca es nuestra seguridad, a través de un seguro que todos nosotros, incluyéndome, abonaremos en cómodas cuotas mensuales. Ellos, de ahora en adelante se encargaran de velar por nuestra salud y bienestar, pues el ADN es su propiedad intelectual más valorada. – Zuluaga junta las palmas de sus manos y mira directamente a la cámara – Ciudadanos de bien, les pido que no escuchen a los malintencionados, les pido que entren en sus casas y no salgan hasta que alguna autoridad se los diga. – Separa sus manos – Y para aquellas personas que no obedezcan… pues, lo siento, pero se encontraran con todo el peso de la ley, y ?Sí! Se encontraran con todo el peso de la represión de las fuerzas armadas del estado que aún me son leales y que son… ?Son casi todas! – El presidente cierra sus ojos por unos segundos, y luego los abre – Que dios los acompa?e queridos ciudadanos de bien, buenas noches – Se corta la transmisión.

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