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   Chapter 3 No.3

La Corporación By JulioMEspinosaJ Characters: 5282

Updated: 2018-03-13 12:01


-Esto no se trata de confianza, esto es un negocio. Y yo deseo saber, si mi unidad de carbono está trabajando como es debido, o me está enga?ando.

Me desconciertas, Lucy, primero me felicitas y luego: esto.

-Tu desconcierto me tiene sin cuidado, Ainoa. Yo solo hago mi trabajo.

La puerta de mi aposento se abre lentamente; un humo grisáceo entra por la abertura de la puerta, el exosqueleto metálico de mi supervisor es revelado ante mis ojos; parece un espectro, un dios. Esa estructura metálica que pretende simular el cuerpo de nosotros, las unidades de carbono, pero que falla en esa pretensión; pues es demasiado perfecto, se acerca lentamente hasta mí. Sus ojos rojos me miran, me escrutan, me desnudan. ?Ainoa! ?Cómo has estado? Me dice. Muy bien, se?or supervisor. Le contesto con rapidez. Sus ojos rojos se posan ahora en Lucy, quien lo mira con respeto y algo de miedo, desde mi escritorio, muy cerca de la llave por la cual sale el líquido vital.

-Y tu Lucy, ?Cómo has estado? –Le preguntó.

-Muy bien, se?or – Contestó insulsamente la fría máquina.

Tras la respuesta de Lucy, del pecho el supervisor salió una entena que mide de unos 5 centímetros de diámetro. ?No te muevas, Ainoa! Esto será rápido, me dice con tranquilidad.

??Qué voy a hacer ahora?! Si descubre que estoy pensando, estoy perdida. ?La antena está cada vez más cerca! Creo que estoy sudando, siento que gotas de mi sudor se deslizan a través de mi rostro y frente, pero si me las limpio, Lucy empezará a sospechar. Lucy me mira, tal vez ya sospeche, debo hacer algo, ?Oh no! ya la antena esta sobre mi cabeza… ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! ?No pienses! Esta alegando la antena de mi cabeza. Lucy lo mira, ambos comparten miradas, ?Qué significara? ??Los estoy mirando?! ?No los mires, Ainoa!

-Ainoa, ?Estás pensando? – Me preguntó el supervisor.

Negativo, se?or. Estoy preocupada, que es distinto, pues Lucy está muy cerca de la llave por la cual sale el líquido vital, y si se realiza un movimiento brusco, tal vez haga algún da?o.

-Lucy… - Le dijo el supervisor a la computadora, con su tono metálico y carrasposo característico – Ainoa tiene razón, estas muy cerca, ?Muévete!

-Lo tendré, se?or, lo tendré – Contestó ella. – Pero, dígame, ?Qué hay con Ainoa? ?Está pensando?

-No encuentro nada anormal en sus ondas cerebrales, solo una peque?a fluctuación, pero nada anormal. Creo que su preocupación es genuina.

Sí se?or, lo es. Mi preocupación es muy genuina. El bienestar de la corporación es lo único que habita en mi

mente.

-Pues, te felicito, Ainoa, hoy has sido la más rápida y eficaz. Creo que tal vez te has ganado que te levantemos tu castigo – Me dijo, luego miro a Lucy – Al finalizar la siguiente jornada, Ainoa puede salir al patio de labores, pero no podrá, por ahora, tener contacto con otras unidades de carbono – Volvió su mirada hacia mí - Pero, si te sigues portando bien, te levantaremos el castigo muy pronto.

Gracias se?or, gracias se?or, gracias corporación. Se?or, una última cosa; tengo sed, ?Podría tomar agua?

-??Qué pasa, Lucy?! Dale agua a Ainoa, que se lo ha ganado. – Le dijo el supervisor a Lucy, mientras se dirigía a la puerta.

Gracias se?or. -?Qué bien! ?Lo enga?e!-

-Toma tu agua, Ainoa – Me dijo Lucy.

De un peque?o compartimiento en la pared salió un enorme vaso de agua. ?Debe estar helada! Mi boca se hace agua… ?La voy a beber con celeridad!

-?Toma despacio, Ainoa! Recuerda lo que te paso la última vez, casi te ahogas.

-?Maldita déjame beber en paz, si me quiero ahogar, pues me ahogare, es mi vida! -Claro que sí, Lucy, gracias por preocuparte por mí. -?Maldita!-

3

No fue la próxima jornada, como había decretado el supervisor, tuve que esperar 2 jornadas más para que Lucy me permitiese salir de mi aposento. A "ellas" se les permite desobedecer a los supervisores, y con "ellas" me refiero; a las computadoras que nos controlan. "Ellas" gozan de esa autonomía, que a mi modo de ver no merecen. Ellas, esas cosas, no están vivas, "ellas" no son reales; son objetos, seres inertes, fríos y viles. Creo, además, que ellas nos envidian, pues su vida no es más que una imitación, una falsificación si se quiere. Por eso, tengo la impresión que, Lucy no me quería dejar salir. Odiosa como ella es, seguía empe?ada en la idea que yo estaba pensando, aunque el escaneo del supervisor haya probado lo contrario. Al final no tuvo otra opción más que permitirme salir, pues mi desempe?o fue muy bueno.

De pronto me dejen comer algo… Ya he olvidado lo placentero que es comer. No importa que lo que me den, no importa si es feo o simple, el solo hecho de tener comida en mi boca, masticarla y tragarla es un logro, un triunfo, y una bofetada esa cosa llamada Lucy.

Comer, para nosotras las unidades, es una sensación agradable, un éxtasis indescifrable. Por eso a la corporación no le gusta que comamos, pues todo lo que nos de placer a ellos les irrita. Les molesta que seamos felices, siempre quieren que estemos tristes. Pareciera que se alimentaran de nuestra tristeza, tal vez, el llenar las bolsas con el líquido vital es solo una: "actividad excusa" para orde?ar nuestra soledad.

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