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   Chapter 2 No.2

La Corporación By JulioMEspinosaJ Characters: 5330

Updated: 2018-03-13 12:01


-Por tu bien, espero que así sea. La próxima vez no tendré contemplación contigo, no importa lo bien que trabajes, se lo diré sin pensarlo al supervisor.

Gracias corporación, gracias Lucy… -?Maldita maquina!-

-Dentro de 5 horas, antes de tu descanso, tomaras la pastilla para dormir.

Si, Lucy, gracias Lucy. Gracias corporación por pensar en mi salud.

2

?Ya habrán pasado las cinco horas? Es difícil saber qué hora es, a la corporación no le gusta que sepamos en qué etapa de nuestra jornada estamos. Así que lo mejor es concentrarse en lo que uno hace y dejar de estar consciente del tiempo. Y para hacer esto, yo me concentro en lo que mis manos hacen; las muevo de un lado a otro con maestría, con la izquierda abro la llave por la cual sale el líquido vital, con la derecha coloco la bolsa debajo de la llave, cuando la peque?a bolsa se llena, libero mi mano izquierda y cierro con esta la bolsa, luego con la derecha deposito la bolsa en el despachador. Esto lo repito unas mil o dos mil veces en cinco horas. Lucy me evalúa al terminar la jornada. Si ella considera que cumplí, me envía a dormir en mi sarcófago por una hora. Si no cumplí, la computadora me obligará a trabajar una hora más hasta que cumpla mi tarea a cabalidad. Después de repetir este ritual laboral por tres jornadas, es decir 15 horas, me dan un vaso de agua, y a veces algo de comer.

Cada diez o veinte jornadas nos sacan de nuestros aposentos y nos dejan convivir con las otras unidades de carbono. A mi hace rato que no me dejan salir, no recuerdo cuando fue la última vez que lo hice. Tal vez hace cien o doscientas jornadas atrás, no lo recuerdo. Obviamente Lucy me dice que, esto es por mi bien, pues cuando tengo contacto con otra unidad, mi mente divaga y me cuesta concentrarme en mis obligaciones, y así, la corporación pierde. ?Maldita sea! Siempre con eso de la corporación. Yo dudo mucho que la corporación pierda conmigo, es decir: si yo pienso, o no pienso, si trabajo o no, la corporación no pierde, ellos siempre ganan. ?Aquí estoy! ?Siempre estoy aquí en mi aposento! El hecho de estar aquí confinada, hace a la corporación gane. Y a mí me convierte en una perdedora. Antes era sumisa y trabajaba por el agua, ahora creo que la vida debe ser algo más que llenar bolsas. Por supuesto, si le pregunto a Lucy, ella me dirá que la corporación hace todo lo posible por mi felicidad, que mi felicidad es su ganancia, que esas bolsas que yo lleno satisfacen a los clientes, y que esa satisfacción debe ser mi felicidad y mi único motivo para vivir. Pero, ??Y de mis necesidades qué?! ?Yo quiero ser una clienta! ?Cómo puedo ser un cliente? Cambiaria esta supu

esta felicidad de la cual gozo, por ser una cliente al menos por una solo jornada. Cinco horas siendo cliente, y moriría feliz.

Yo veo a los clientes como seres iluminados; tal vez midan unos dos o tres metros, de cabelleras amarillas, u?as perfectas, cuerpos esbeltos, seres míticos, intocables, inalcanzables, superiores, eternos. Si, eternos como el ojo de la corporación. A veces, cuando Lucy no me ve, escupo en una de las bolsas, porque quiero que algún cliente saboree mi saliva, sienta mi ser, se alimente de mi tristeza. Quiero que mi imagen se materialice en su cabeza. Quiero que sepa de mi sufrimiento, que sepa que estoy aquí para él, que cada movimiento que mi cuerpo hace es para su satisfacción, que no tengo el derecho de pensar. Aunque, no creo que le importe, él estará allá donde quiera que viva, y tal vez piense que me está haciendo un favor al beber del producto que yo manufacture.

-Ainoa, ?Por qué te has quedado quieta?

Ya se han acabado las cinco horas.

-Eso tú no lo sabes. – Me contestó Lucy.

La alarma sonó.

Allí está la alarma. Siempre puntual. No me mires así, Lucy, de alguna forma mi cuerpo se ha acostumbrado a ella y sé, segundos antes, que está por sonar.

-Me preocupa mucho que sepas que la alarma esta por sonar. Creo que eso denota que estás pensando.

Al contrario, Lucy, eso denota que yo ya no estoy pensando.

-Explícame esa lógica.

Mi mente, Lucy, se ha fusionado al tal punto con la corporación, que la puedo sentir hablándole a mi subconsciente.

-Argumento válido, Ainoa. ?Te felicito! Además, veo que has superado a las demás unidades de carbono de este departamento. Sigue así, y tal vez, más temprano que tarde te levante el castigo y te permita dejar tus aposentos.

Gracias Lucy, gracias corporación. -?Está funcionando! ?Definitivamente está funcionando! Pensar me hace más inteligente, puedo enga?ar a Lucy, y espero en un futuro poder encontrar una forma de salir de aquí.-

?Oh, no! El supervisor viene. Siento sus pasos, escucho sus pasos acercándose a mis aposentos. ?Será que viene a mí? O, Tal vez solo pase por enfrente de mi cuarto, pero se dirija hacia otra parte. ?No! ?Viene hacia mí! Lucy ha empezado a empotrar el largo cuello metálico que le permite mover la pantalla por todo mi aposento en el escritorio en el cual yo trabajo. Me arriesgaré a preguntarle…

Lucy; acaso viene el supervisor…

-Claro que sí – me contestó rápidamente – Yo lo he llamado.

Puedo preguntarte: ?Por qué, le has pedido que venga?

-Necesito que escanee tu mente, pues yo no lo puedo hacer, creo que me estas enga?ando.

?No te estoy enga?ando! ?Por qué no confías en mí?

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